El cerebro adicto
Introducción.
En nuestro medio ha aumentado el
número de casos de adicciones, las cuales poco a poco han pasado del uso
tradicional de marihuana, alcohol y agregando medicamentos psicotrópicos como
benzodiazepinas, anfetaminas, antiepilépticos, substancias alcaloides como
cocaína, heroína y otras más, que por lo mismo es fácil conocer alguien que
tenga ese problema y que las autoridades de salud ya reconocen como un problema
de salud pública dada la difusión en nuestro medio. Era muy difícil que el país
fuera solo productor de algunas drogas sino que también ahora se ha convertido
en consumidor.
La drogadicción en los años 30 se
pensaba que era un problema de voluntad débil, falta de moral y en suma de una
manía pero que gracias a los estudios emprendidos en los años 90 cambió el
punto de vista sobre ésta. La Dra. Nora Volkow observó la influencia de las
drogas sobre zonas específicas del cerebro encontrando la causa física de la
dependencia y por lo tanto posteriormente se observaron las modificaciones
químicas, de la estructura y funcionamiento del cerebro, cambiando el concepto
de drogadicción de dependencia a enfermedad y si es tal requiere de tratamiento
como cualquier otra enfermedad.
Desarrollo.
Enfermedad crónica.
La adicción es una enfermedad
progresiva de rápido desarrollo ya que en las primeras etapas se consumen las
drogas por la euforia que producen, pero en un corto tiempo se pasa a la
dependencia convirtiéndose en un usuario consuetudinario. Los síntomas y signos
de la adicción son: consumo regular de la droga, necesidad de la misma por una
sensación de “cruda” que se cura solo con más droga y finalmente vivir
económicamente para su consumo.
Las zonas del cerebro más
afectadas son el tallo y corteza cerebral y el sistema límbico lo que produce
alteraciones cardíacas, respiratorias, y de las facultades mentales tales
como el raciocinio, atención,
memoria y otras más.
A nivel Bioquímico la transmisión normal de ordenes entre
las neuronas se lleva a cabo por medio de los compuestos químicos llamados
neurotransmisores. La estructura química de ciertas drogas como la THC
(tetrahidrocannabinol) de la marihuana y la heroína es similar a la de un
neurotransmisor natural por lo que compiten con estos haciendo que no realicen
sus papel al ser desplazados por las drogas. En suma el neurotransmisor natural
más afectado es la dopamina que es la substancia que se produce en los momentos
de placer requiriéndose de más drogas para que se produzca dopamina que ya no
se produce por los estímulos naturales, por un lado y por otro porque el
cerebro se acostumbra en una especie de tolerancia a cantidades elevadas de
dopamina y ya no se reacciona con cantidades normales de dopamina. Esto produce
el síndrome de abstinencia que entre los drogadictos se conoce como “cruda” y
que incluyen síntomas como sudoración, temblores y psicosis. Y puede terminar
finalmente en un deceso en los casos graves. La conducta aprendida hace también
irresistible su consumo.
La posibilidad de desarrollar
adicción depende de la genética del individuo y del medio ambiente en que se
vive. El factor genético representa entre el 40 y 60% del riesgo y el resto de
las condiciones ambientales y de acuerdo con esto una persona es más vulnerable
y esta en riesgo cuando pertenece a una familia desintegrada y disfuncional,
pobreza y si se tiene compañeros usuarios de drogas.
La dependencia física proviene
del tipo de droga ya que por ejemplo la heroína y cristal producen dependencia
muy rápido y otras como el alcohol es más progresivo y que el propio individuo
va identificando a través de una mayor resistencia a esa droga como un
acostumbramiento.
La adolescencia es un factor de
riesgo que también implica una mayor probabilidad de daño irreversible en la
entidad física y mental por lo que no se debe propiciar su uso entre los
jóvenes y al contrario comunicar sus efectos dañinos a la salud como
prevención.
Otro factor de riesgo es el
padecimiento de una enfermedad psiquiátrica subyacente que junto con la droga el individuo confunde sus
efectos con un aparente alivio y por lo tanto esto lo lleva a la adicción.
Conclusión.
El uso de drogas tiene efectos
tanto a nivel de salud, conductual, familiar y social. En el plano físico y
conductual a largo plazo se desarrollan enfermedades cardiovasculares,
hepáticos como la cirrosis, enfisema, cáncer, enfermedades de transmisión
sexual como VIH, sífilis, y otros trastornos mentales irreversibles. Entre los
trastornos mentales están la falta de atención, mala memoria, capacidad de
discernimiento y falta de voluntad.
También se incluyen sus efectos
en daños a terceros por accidentes de trafico al manejar vehículos de motor y
maquinaria bajos los influjos de una droga lo cual provoca accidentes por
ejemplo por el abuso de alcohol que puede traer consecuencias como son
incapacidad parcial o total y por último fallecimiento del propio adicto o bien
de otras personas ajenas al involucrado. La drogadicción puede llevar a la
delincuencia como el robo, asalto, homicidio y prostitución.
Un drogadicto en la familia altera
todo el medio familiar, provocando una atmósfera de desconfianza, hostilidad,
desintegración, perdiéndose un valor muy importante como lo es la armonía
familiar y el hecho mismo de la célula familiar.
El hecho principal es que la
drogadicción es una enfermedad crónica e incurable y que por lo tanto requiere
tratamiento y también considerar que puede haber recaídas. El diseño del
tratamiento debe incluir fármacos, revisar el entorno familiar, social y
laboral haciéndolo lo más integral que se pueda para tratar de reintegrar al
individuo a la sociedad y a la vida productiva para que obtenga satisfactores
personales que mejoren la valoración de si mismo y tenga una vida plena.
Por último se debe de adoptar la
prevención como la mejor medida para reducir al mínimo los usuarios de drogas
tomando como base la difusión de los daños a nivel personal y social y a la vez
realizando promoción para la salud recomendando actividades saludables como la
actividad física, nutrición, participación en actividades grupales culturales y
educativas para retomar la propia valoración del individuo y así mismo
recuperar la autoconfianza del enfermo.
Referencias.
Guerrero Mothelet, V. (2013) El
cerebro adicto. Revista ¿Cómo Ves?, No. 177, (Pp. 10-14). México: UNAM.
Recuperado el 13/04/15
Raúl Jiménez Navarro. 1980.
Materia de Toxicología Forense. México D.F. Editorial Porrúa.
Sept. 2012. Manual de
Procedimientos Estandarizados para la Vigilancia Epidemiológica del VIH-IDA.
México, D.F.
¿Por qué se ha elegido ese tema?
Este tema me parece muy
importante dada la actualidad que tiene el problema de la drogadicción y
también para aprovechar el conocimiento generado en los últimos tiempos sobre
el tema que es novedoso porque se conoce más sobre la Bioquímica del cerebro y
se pueden ver imágenes en tiempo
real de la masa cerebral, aparte de que la publicación de la revista resulta
muy interesante.
¿De donde partiste para empezar a escribir?
A partir de conocimientos previos
del tema, es decir de la Fisiología y de la Patología de la Drogadicción
aprovechando como fuente de información el libro Manual Merck sobre todas las
especialidades con el mayor número de patologías. También de la difusión que se
ha dado al tema a través de la BBC
que difunde este tipo de conocimientos en el mundo. Se cuenta con
muchísima información sobre Drogadicción, aprovechando conocimientos de autores
mexicanos en el tema, como es el caso del Dr. Jiménez Navarro.
Comparto la dirección del comic.
http://www.bitstrips.com/r/VVN1K
