martes, 24 de noviembre de 2015


El cerebro adicto
Introducción.
En nuestro medio ha aumentado el número de casos de adicciones, las cuales poco a poco han pasado del uso tradicional de marihuana, alcohol y agregando medicamentos psicotrópicos como benzodiazepinas, anfetaminas, antiepilépticos, substancias alcaloides como cocaína, heroína y otras más, que por lo mismo es fácil conocer alguien que tenga ese problema y que las autoridades de salud ya reconocen como un problema de salud pública dada la difusión en nuestro medio. Era muy difícil que el país fuera solo productor de algunas drogas sino que también ahora se ha convertido en consumidor.
La drogadicción en los años 30 se pensaba que era un problema de voluntad débil, falta de moral y en suma de una manía pero que gracias a los estudios emprendidos en los años 90 cambió el punto de vista sobre ésta. La Dra. Nora Volkow observó la influencia de las drogas sobre zonas específicas del cerebro encontrando la causa física de la dependencia y por lo tanto posteriormente se observaron las modificaciones químicas, de la estructura y funcionamiento del cerebro, cambiando el concepto de drogadicción de dependencia a enfermedad y si es tal requiere de tratamiento como cualquier otra enfermedad.
Desarrollo.
Enfermedad crónica.
La adicción es una enfermedad progresiva de rápido desarrollo ya que en las primeras etapas se consumen las drogas por la euforia que producen, pero en un corto tiempo se pasa a la dependencia convirtiéndose en un usuario consuetudinario. Los síntomas y signos de la adicción son: consumo regular de la droga, necesidad de la misma por una sensación de “cruda” que se cura solo con más droga y finalmente vivir económicamente para su consumo.
Las zonas del cerebro más afectadas son el tallo y corteza cerebral y el sistema límbico lo que produce alteraciones cardíacas, respiratorias, y de las facultades mentales tales como  el raciocinio, atención, memoria y otras más.
A nivel Bioquímico  la transmisión normal de ordenes entre las neuronas se lleva a cabo por medio de los compuestos químicos llamados neurotransmisores. La estructura química de ciertas drogas como la THC (tetrahidrocannabinol) de la marihuana y la heroína es similar a la de un neurotransmisor natural por lo que compiten con estos haciendo que no realicen sus papel al ser desplazados por las drogas. En suma el neurotransmisor natural más afectado es la dopamina que es la substancia que se produce en los momentos de placer requiriéndose de más drogas para que se produzca dopamina que ya no se produce por los estímulos naturales, por un lado y por otro porque el cerebro se acostumbra en una especie de tolerancia a cantidades elevadas de dopamina y ya no se reacciona con cantidades normales de dopamina. Esto produce el síndrome de abstinencia que entre los drogadictos se conoce como “cruda” y que incluyen síntomas como sudoración, temblores y psicosis. Y puede terminar finalmente en un deceso en los casos graves. La conducta aprendida hace también irresistible su consumo.
La posibilidad de desarrollar adicción depende de la genética del individuo y del medio ambiente en que se vive. El factor genético representa entre el 40 y 60% del riesgo y el resto de las condiciones ambientales y de acuerdo con esto una persona es más vulnerable y esta en riesgo cuando pertenece a una familia desintegrada y disfuncional, pobreza y si se tiene compañeros usuarios de drogas.
La dependencia física proviene del tipo de droga ya que por ejemplo la heroína y cristal producen dependencia muy rápido y otras como el alcohol es más progresivo y que el propio individuo va identificando a través de una mayor resistencia a esa droga como un acostumbramiento.
La adolescencia es un factor de riesgo que también implica una mayor probabilidad de daño irreversible en la entidad física y mental por lo que no se debe propiciar su uso entre los jóvenes y al contrario comunicar sus efectos dañinos a la salud como prevención.
Otro factor de riesgo es el padecimiento de una enfermedad psiquiátrica  subyacente que junto con la droga el individuo confunde sus efectos con un aparente alivio y por lo tanto esto lo lleva a la adicción.
Conclusión.
El uso de drogas tiene efectos tanto a nivel de salud, conductual, familiar y social. En el plano físico y conductual a largo plazo se desarrollan enfermedades cardiovasculares, hepáticos como la cirrosis, enfisema, cáncer, enfermedades de transmisión sexual como VIH, sífilis, y otros trastornos mentales irreversibles. Entre los trastornos mentales están la falta de atención, mala memoria, capacidad de discernimiento y falta de voluntad.
También se incluyen sus efectos en daños a terceros por accidentes de trafico al manejar vehículos de motor y maquinaria bajos los influjos de una droga lo cual provoca accidentes por ejemplo por el abuso de alcohol que puede traer consecuencias como son incapacidad parcial o total y por último fallecimiento del propio adicto o bien de otras personas ajenas al involucrado. La drogadicción puede llevar a la delincuencia como el robo, asalto, homicidio y prostitución.
Un drogadicto en la familia altera todo el medio familiar, provocando una atmósfera de desconfianza, hostilidad, desintegración, perdiéndose un valor muy importante como lo es la armonía familiar y el hecho mismo de la célula familiar.
El hecho principal es que la drogadicción es una enfermedad crónica e incurable y que por lo tanto requiere tratamiento y también considerar que puede haber recaídas. El diseño del tratamiento debe incluir fármacos, revisar el entorno familiar, social y laboral haciéndolo lo más integral que se pueda para tratar de reintegrar al individuo a la sociedad y a la vida productiva para que obtenga satisfactores personales que mejoren la valoración de si mismo y tenga una vida plena.
Por último se debe de adoptar la prevención como la mejor medida para reducir al mínimo los usuarios de drogas tomando como base la difusión de los daños a nivel personal y social y a la vez realizando promoción para la salud recomendando actividades saludables como la actividad física, nutrición, participación en actividades grupales culturales y educativas para retomar la propia valoración del individuo y así mismo recuperar la autoconfianza del enfermo.
Referencias.
Guerrero Mothelet, V. (2013) El cerebro adicto. Revista ¿Cómo Ves?, No. 177, (Pp. 10-14). México: UNAM. Recuperado el 13/04/15
Raúl Jiménez Navarro. 1980. Materia de Toxicología Forense. México D.F. Editorial Porrúa.
Sept. 2012. Manual de Procedimientos Estandarizados para la Vigilancia Epidemiológica del VIH-IDA. México, D.F.

¿Por qué se ha elegido ese tema?
Este tema me parece muy importante dada la actualidad que tiene el problema de la drogadicción y también para aprovechar el conocimiento generado en los últimos tiempos sobre el tema que es novedoso porque se conoce más sobre la Bioquímica del cerebro y se pueden  ver imágenes en tiempo real de la masa cerebral, aparte de que la publicación de la revista resulta muy interesante.
¿De donde partiste para empezar a escribir?
A partir de conocimientos previos del tema, es decir de la Fisiología y de la Patología de la Drogadicción aprovechando como fuente de información el libro Manual Merck sobre todas las especialidades con el mayor número de patologías. También de la difusión que se ha dado al tema a través de la BBC  que difunde este tipo de conocimientos en el mundo. Se cuenta con muchísima información sobre Drogadicción, aprovechando conocimientos de autores mexicanos en el tema, como es el caso del Dr. Jiménez Navarro.
Comparto la dirección del comic.
http://www.bitstrips.com/r/VVN1K